Buenas nuevas

Elevemos nuestra oración por la Patria, contestando a cada intención:  Escucha, Señor, la oración de tu pueblo

Te pedimos que tengas piedad de nosotros por las veces en que renunciamos de antemano a la posibilidad de creer que podemos construir un país mejor, oremos

Te pedimos, hoy, volver a creer en la Argentina, porque no puede ser que el trabajo de todos los que la habitaron y de los hombres de 1816, se pierda estérilmente, oremos

Te pedimos, Señor, que tengas piedad de nosotros, por las veces en que vivimos copiando modas extranjeras y perdemos la alegría de ser argentinos, oremos

Te pedimos volver a esperar en la Argentina; porque estamos ciertos de que, más allá de nuestros errores, Tú, Jesús conduces la historia y la historia va a terminar bien, oremos

Te pedimos, por  sobretodo, volver a amar a la Argentina, para criticarla menos, para construir más, para ser capaces de reconciliarnos entre hermanos, y porque con todos sus defectos es la Madre Patria y la tierra prometida que nos regalaste, oremos

Nadie es la patria. Ni siquiera el jinete

que, alto en el alba de una plaza desierta,

rige un corcel de bronce por el tiempo,

ni los otros que miran desde el mármol,

ni los que prodigaron su bélica ceniza

por los campos de América

o dejaron un verso o una hazaña

o la memoria de una vida cabal

en el justo ejercicio de los días.

Nadie es la patria. Ni siquiera los símbolos.

Nadie es la patria. Ni siquiera el tiempo

cargado de batallas, de espadas y de éxodos

y de la lenta población de regiones

que lindan con la aurora y el ocaso,

y de rostros que van envejeciendo

en los espejos que se empañan

y de sufridas agonías anónimas

que duran hasta el alba

y de la telaraña de la lluvia

sobre negros jardines.

La patria, amigos, es un acto perpetuo

como el perpetuo mundo. (si el Eterno

Espectador dejara de soñarnos

un solo instante, nos fulminaría,

blanco y negro relámpago, su olvido.)

Nadie es la patria. Pero todos debemos

ser dignos del antiguo juramento

que prestaron aquellos caballeros

de ser lo que ignoraban, argentinos,

de ser lo que serían por el hecho

de haber jurado en esa vieja casa.

Somos el porvenir de esos varones

la justificación de aquellos muertos;

nuestro deber es la gloriosa carga

que a nuestra sombra legan esas sombras

que debemos salvar.

Nadie es la patria, pero todos lo somos.

Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante,

ese límpido fuego misterioso.

                             

                                Jorge Luis Borges

El 29 de junio celebramos la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, columnas de la Iglesia, a quienes veneramos con devoción entrañable. Los dos, mártires en la misma época, fueron elegidos por el mismo  Señor Jesús para seguir haciendo viva su memoria, cuidando al rebaño y haciéndolo crecer por un anuncio irremplazable de la Palabra.

La Liturgia de las Horas de ese día expresa bellamente esa historia de amor y elección de ambos por parte del Señor.

Pedro, roca; Pablo, espada.
Pedro, la red en las manos;
Pablo, tajante palabra.

Pedro, llaves; Pablo, andanzas.
y un trotar por los caminos
con cansancio en las pisadas.

Cristo tras los dos andaba:
a uno lo tumbó en Damasco,
y al otro lo hirió con lágrimas.

Roma se vistió de gracia:
crucificada la roca,
y la espada muerta a espada. Amén.

Será bueno que no dejemos pasar este día sin celebrarlo merecidamente. A veces sólo recordamos que es el Día del Papa, lo cual está bien; pero, además, no dejemos de agradecer estos modelos fundantes de nuestra fe, estas huellas seguras que podemos seguir. Tener la certeza de que, para los cristianos, “no todo el camino se hace al andar” como dice el Documento de Puebla. Ellos se “fiaron de Cristo”, hasta el punto de arrojarse al mar y desafiar toda clase de peligros y entregar la propia sangre.

Si queremos ser santos, no nos falta modelos….

Este domingo celebramos la tradicional

Solemnidad del Corpus Christi, la Fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo. 

"Profundo Misterio de amor y ternura de querer quedarse antes de partir..."

Para ayudarnos a contemplarlo, nada mejor que este antiguo Himno eucaristico:  Ave verum Corpus, (s XIV)  con música de Wolfgang Amadeus Mozart.

Aquí el audio y la letra en español...para orar y disfrutar  

                                                                                                          

                                                                           Ave verum Corpus     (escuchar)

 

Salve, Verdadero Cuerpo

nacido de la Virgen María,

verdaderamente atormentado,

sacrificado en la cruz por la humanidad,

de cuyo costado perforado

fluyó agua y sangre;

Sé para nosotros un anticipo

en el trance de la muerte. 

 

                                                                                                        

 

 

 

 

 

 

   …Toca con bálsamo dulce

                las llagas más encarnadas            

 pero déjanos las cicatrices

      para corroborar al Resucitado

…Afirma con tu vigor

lo que en nosotros vacila

pero déjanos la debilidad

que, a  veces, evangeliza.

…Enciende con tu llama

nuestro corazón al escuchar la Escritura

pero déjanos la humildad

de comprenderla en tu Iglesia

…Rocía con agua viva

 el fondo de nuestras sequedades

 pero déjanos la pobreza

 de necesitar de otros pozos 

…Refresca con tu brisa

    los desiertos a donde la vida nos empuja

   pero déjanos las huellas creyentes

   que nos permitan caminar hacia la Promesa 

    …Pacifica con tu equilibrio

   la desmedida de nuestros arrebatos

   pero déjanos la locura de los sabios

   que dan la vida cuando todos se esconden 

…Defiéndenos con tu elocuencia

  frente a los juicios inicuos,

  pero no nos niegues 

  la  posibilidad del martirio

  si al fin germinará en cristianos nuevos.

                                                   

Amén. Aleluya 

                                                

La Solemnidad de la Ascensión del Señor nos da motivo para meditar mucho...

El Himno de las primeras Vísperas de esta fiesta, canta:

 «No, yo no dejo la tierra.
    No, yo no olvido a los hombres.
    Aquí, yo he dejado la guerra;
    arriba, están vuestros nombres.»

¿Qué hacéis mirando al cielo,
varones, sin alegría?
Lo que ahora parece un vuelo
ya es vuelta y es cercanía.

El gozo es mi testigo.
La paz, mi presencia viva,
que, al irme, se va conmigo
la cautividad cautiva.

El cielo ha comenzado.
Vosotros sois mi cosecha.
El Padre ya os ha sentado
conmigo, a su derecha.

Partid frente a la aurora.
Salvad a todo el que crea.
Vosotros marcáis mi hora.
Comienza vuestra tarea. Amén.

Profunda poesía para que se nos vaya grabando como estribillo que resuene en el corazón: No los olvido, aquí dejo la guerra, arriba están vuestros nombres...

Ustedes son mi cosecha, el Padre ya los sentó conmigo a su derecha... Ustedes marcan mi hora, comienza su tarea....

Dos certezas para nuestra oración: "uno de nosotros, ya está en el seno de la Trinidad" como le gustaba decir a San Juan Pablo II; y ahora es "nuestra tarea"...nuestras manos, nuestros pies, nuestras voces son las que, desde que Él subió, van  a dar visibilidad al evangelio...

La hora de Jesús la marcamos nosotros: don y tarea....

Recemos mutuamente para que el Espíritu que viene nos de fuerzas a todos.

H María de las Gracias

17 Abr 2016

Buenos pastores

Este IV Domingo de Pascua, llamado del Buen Pastor, compartimos la plegaria en la Jornada Mundial de Oración por las vocaciones, uniéndonos a la memoria de mañana, 18 de abril, aniversario de la Pascua del Padre Fundador, José Américo Orzali.

Dos días unidos en un mismo espíritu: pedir al Señor por los pastores, siguiendo las huellas de ese buen Pastor de la tierra cuyana. Días para pedir con insistencia al Dueño de la mies, para que haya operarios en la viña. Para que suscite jóvenes que quieran seguirlo de cerca en la familia rosarina...

Y también, rezar por cada uno, particularmente de quienes cumplen misiones especiales en nuestras comunidades: todos somos ovejas del rebaño, es verdad; pero todos, también, en algún momento cumplimos la tarea de pastorear, a mucha gente, que espera de nosotros que la conozcamos por su nombre, que no seamos mercenarios, que estemos dispuestos a "dar la vida".

¿Cuál es nuestro estilo de pastoreo, el que marca el clima de nuestras escuelas y otros centros?

¿Se vive en ellas la certeza de que somos capaces de dejar al resguardo a las noventa y nueve ovejas seguras y salir en busca de la que está perdida?

Será bueno el examen de conciencia para recordar estos hechos y renovarnos en el propósito de hacerlo así.

Un abrazo para todos, con mis mejores deseos

H. María de las Gracias

 

 

Tiempo propicio para que en nuestras comunidades, ya pasados los momentos iniciales, pongamos el acento misericodioso.

Que no nos cansemos de anunciar y vivir la misericordia, no simplemente como un hecho a recordar, sino como un estilo de vida que si siempre debe estar presente, de modo más explícito en este año...

Que personal y comunitariamente tratemos de revelarnos con un corazón dispuesto a inclinarse hacia el otro....que de eso trata la misericordia.

En nuestras instituciones no sólo deberían notarlo todos sus miembros, por el tono de fondo de nuestras catequesis y celebraciones, sino también porque el clima que se vive es especial.

Viene bien recordar aquellas palabras del Padre Fundador, Mons. Orzali cuando decía, proféticamente:

"Un corazón misericordioso nunca está tan excesivamente ocupado como para dejar de revelarse"

A revelar misericordia! con corazón enardecido como los de Emaús, después de haberlo escuchado a Él y haberlo visto repartir el pan...

Buen año Jubilar!

H. María de las Gracias

A María, en sábado santo

Aquella noche de viernes

el más denso de la historia

entró

sola

a su casa.

Permaneció inmóvil,

los ojos ya secos

el corazón atenazado

¿apuñalado?...parecía,

y desde el pozo de los recuerdos

afloró, sin pensar, la profecía.

La memoria del templo

le suavizó la herida

volvió a ver las palomas...

y en medio de esfuerzos y congojas

consiguió levantar la frente hacia el Padre.

Se asombró al verse

todavía,

de pie.

Y tocó con el mismo centro del alma,

el más hondo misterio de fe.

...¿es que alguna vez lo había escuchado

prometer: “Volveré”?

Recordó hasta el llanto

cada canto del Siervo;

quiso orar con aquel poema

en Israel acrisolado

que le había estallado

cuando la estrechó Isabel...

No pudo.

No se animaba

a repetir que las generaciones

la nombrarían bienaventurada...

Sólo musitó, despaciosa,

“He aquí tu sierva, he aquí tu esclava”

Pasó el sábado

en un silencio nuevo

sostenida tan sólo

por lo que en el corazón había guardado.

No podía dejar de verlo

            tan joven,

            tan apuesto,

            tan Maestro...

“el Santo de Israel” - había dicho el ángel-

y lo había dejado ir, una vez más,

pero ahora muerto,

para acostarlo en una piedra.

¡Vayan y miren donde quieran,

junten las penas de la tierra!

¡recojan en un odre

todas las lágrimas por amor vertidas!

Yo los desafío

...a ver si encuentran

un dolor tan grande como el mío...

......

Hubo un momento,

imperceptible,

en que, la misma sombra de Nazaret,

dejó sentir, más visible,

el signo inefable del consuelo,

y Ella caminó

y fue a prender el fuego.

La llena de gracia

se hizo vaso de esperanza

y acalló tantos ¿por qué?

con promesas que venían de la Alianza.

Con corazón de Virgen

contemplaba...

con corazón de Madre

aguardaba...

Nunca dudó de la Vida

que siempre, al final, invencible,

surgía.

Un viento suave le desplegó las alas,

el mismo que en Caná le sugirió la idea;

y obedeció con toda el alma

Y corrió

a llenar la tinaja de agua.

“Nadie supo la hora

ni la manera”

pero a la hora

del amor “a punto”

AMANECIO .

y con suavidades

aprendidas en Belén

marcó la cruz

acariciando llagas

y supo que nunca olvidaría esa fecha.

Comprendió el Alfa

cuando le besó la frente

y se postró a sus pies

porqueEl era su Omega.

Cuando la miró a los ojos

quedóse arrobada

y le tendió los brazos para estrecharlo VIVO.

Y sintió que fundaba una liturgia

interminable,

donde,

cada candelero sostendría un Cirio

para hacer memoria de ese instante.

Por la ventana, cuando el sol despuntaba,

se escuchó a un pobre canturrear un aleluya

los dos se sonrieron,

yEl le dijo:

“Para esto, era necesario,

Madre...

cuidalos porque son tuyos”

Y mirando al Cielo,

entonó un fuerte ¡Gloria! a su Padre.

El corazón de Ella

latió con campanas,

inclinó la cabeza

para recibir el Agua

y se dieron la Paz

que daría sentido

a cualquier reconciliación de la tierra.

El sol parecía oscuro

después de mirarlo a El;

el coro solemne celebraba:

“Será el amor perfecto del encuentro,

será como quien llora de alegría”

Después, seguro,

compartieron Pan y Vino.

            

A María que contempla el Rostro

Por fin se lo entregaron

dormido entre sus brazos,

el tesoro bienamado

descansa en su humano origen

Un llanto acongojado y oscuro

había lacerado

el silencio del Padre

ante la voz de su Hijo...

“¿Es posible que no le              respondas

y como a un pecador lo trates?”

Lágrimas mansas y claras

descienden ahora

desde sus ojos ya aquietados

hasta la cabeza serena

que en su regazo reposa.

Aparta casi sin roces

algún cabello con agua y sangre

retira con fuerza una espina...

para Ella todavía clavada.

Y contempla extasiada

el rostro majestuoso,

queriendo aprisionar cada rasgo

para cuando sobrevengan

 las memorias largas...

Y fue en esa mirada

interminable a su Hijo

que se sorprendió de pronto;

al ver que las facciones bellas

cedían, lentamente, paso a otras...

Deformes, mutilados,

famosos y olvidados,

santos y pecadores

despreciados, asesinos,

víctimas y torturadores,

poderosos y oprimidos

¿Todos los rostros, un rostro?

La humanidad redimida

había regresado a casa

de la mano de ese Cristo

que por eso, sonreía...

La Madre comprendió las cosas

que desde antaño guardaba,

refloreció fecunda,

en hijos que la esperaban

También Ella sonrió tierna

pensando en Pedro, que la necesitaba

y en la historia, que cambiaba

“¡Duerme todavía un rato, mi Jesús

                                             bueno!

¡Goza ya del descanso merecido!

¡Quédate entre mis brazos,

 aquí estás bien protegido!”

“Ya está por amanecer la Pascua

y te quedan milenios para estar con        

                                              todos,

hasta que los tiempos terminen”

“En nombre de cada madre,

de cada silencio ofrecido,

de cada sacramento dado,

de cada perdón recibido.

De cada amor entregado,

de cada santo escondido...

para llenarnos de gracia

para contemplarte y quererte,

¡déjame besarte la frente,

mi Dios, que eres Hijo mío!”

Estos días, viernes 18 y sábado 19 de marzo nos reunimos en Villa María con los directivos de nuestros colegios.

Días intensos en comunicación, oración, y proyectos. Hicimos una revisión de nuestro Plan de Pastoral y con la guía del P. Ricardo Morales, pensamos gestos y proyectos concretados a partir de la reflexión personal y compartida de los textos del Papa Francisco.

Cómo vivir y contagiar misericordia desde nuestros espacios de gestión fue el hilo conductor de estos días que comenzaban con una oración según el método de San Ignacio de Loyola, la que, dialogada con otro, reafirmó los lazos rosarinos que nos mantienen en la "siembra".

La figura del amable José de Nazaret fue un trasfondo para nuestra plegaria y la Misa del Domingo de Ramos, celebrada, creo que por primera vez con nuestros laicos, nos animó mutuamente en la alegría de "subir juntos a Jerusalén" y dejar entrar a Jesús en nuestras realidades, tan necesitadas de transformación y, paradójicamente, como es siempre el Reino, donde germina tanta vida nueva.

A las hermanas que organizaron, al Padre Ricardo, a todos ustedes que día a día maduran en diálogo, comunión, compromiso y misión compartida... a los de la primera hora, a los que se van sumando a la familia.... a Dios que da el crecer... mis GRACIAS más sentidas.

Con mi afecto de siempre, H. María de las Gracias

Los días 11 y 12 de marzo nos reunimos dieciséis hermanas de casi todas las comunidades, en Santa María del Rosario, con el Padre Ricardo Morales, operario diocesano, quien nos fue guiando para rezar, pensar, organizar nuestra Pastoral Vocacional.

Encuentro intenso, sincero, refrescante, que nos permitió ir encontrando lenguajes, caminos y acercamientos en común. Este es el primero de otros encuentros que nos permitirán conocer mejor a los jóvenes con quienes nos cruzamos en este desafiante peregrinar hacia Jesucristo!

"Dichoso nuestro tiempo atormentado y paradójico que casi nos obliga a la santidad" sentimos con las palabras del Beato Pablo VI.

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Una vez más nuestras comunidades educativas comienzan a impregnarse de bullicio.

Hay olor a uniforme estrenado y a pintura fresca. Padres, fotos, casi ninguna lágrima, mochilas que empiezan a llenarse, amigos que se abrazan y un recíproco deseo de feliz año!

Poner en marcha la escuela significa trabajo; pero, ciertamente contamos con la buena voluntad de todos, que deseamos, necesitamos, renovarnos en la esperanza.

Oportunidad en este marzo recién amanecido de proponer a familias, alumnos y docentes, el camino que dentro de pocos días nos llevará a la Pascua de la Misericordia.

Que así como aconsejamos e inculcamos los necesarios hábitos de orden para un buen funcionamiento de nuestras instituciones; tengamos presentes todos aquellos rasgos que deben distinguir a un colegio rosarino.

Que quienes se acercan por primera vez o quienes ya pertenecen a la comunidad desde hace más tiempo, vuelvan a percibir cordialidad, espíritu de familia, simplicidad en el trato... Que nuestra educación, como quería Mons. Orzali sea "accesible y al alcance de todos"...

¿Qué significan hoy, para nosotros, esas palabras? ¿Qué alcance tienen? ¿Cómo las vivimos?

Mi saludo fraterno y mi oración por cada uno de ustedes. Excelente comienzo!!!

H. María de las Gracias